lunes, 14 de octubre de 2013

Gooseberry Falls State Park y Duluth

Este fin de semana ha sido uno de los más interesantes desde que llegué a Minnesota, dado que pasé el fin de semana completo aprendiendo nuevas cosas y visitando nuevos lugares, tales como Duluth, Gooseberry Falls State Park, el lago Superior y el Split Rock Lighthouse.

Localización del Gooseberry Falls State Park.
El viernes, después del trabajo, me recogió mi otra familia por casa y pusimos rumbo directo para Gooseberry Falls State Park. Se tarda varias horas debido a su localización en el norte de Minnesota y, caída la noche, paramos a cenar en la importante ciudad portuaria de Duluth, donde me comí una sabrosísima hamburguesa de carne de bisonte. Cuando acabamos, reanudamos la marcha y pasamos por la pequeña población de Two Harbors, al lado de la cual está el camping, sobre las 21:00 de la noche. La oscuridad ya era total y, además, hacía frío, así que no había mucho que ver fuera. Yo tenía muchas ganas de ir a ver el lago Superior, pero me conformaba con oír el sonido de las olas desde mi tienda de campaña. ¡Sí, a pesar de ser un lago, tiene olas!

Hamburguesa de carne de bisonte. Buenísima.


Los campings en Estados Unidos, o por lo menos éste, son muy distintos a los de España. En España, cada parcela está al lado de la de tus vecinos, pero en este camping había bastante espacio de por medio, por lo que la intimidad era total. Eso sí, de noche no podías esperarte encontrar a nadie por los pasillos entre parcelas. Más bien parecía que te encontrabas en medio del bosque: solo y a oscuras. Cuando iba a mear, pensaba que me saltaría un bicho de entre la maleza. De hecho, la noche del sábado al domingo pensé que me hallaba en una película de miedo, la típica película en que un grupo de amigos huyen desesperados de un motel o de algún lugar perseguidos por un asesino psicótico y, tras mucho tiempo y muchos kilómetros conduciendo un destartalado coche, aparecen en el mismo motel. Yo salí de los lavabos de darme una caliente y placentera ducha, pero en el camino de vuelta a la parcela me perdí. Comencé a andar buscándola, pero sentí que iba andando en círculos y volví a aparecer en los baños. Me concentré e intenté buscar el camino correcto, pero tras cinco minutos andando llegué otra vez al mismo sitio… mismas luces, misma puerta de madera, mismo edificio solitario y oscuro… los lavabos… Sentí miedo, miré atrás por si había algún asesino, pero no. Al final, logré llegar sano y salvo a la tienda de campaña.

Al día siguiente por la mañana, ya con la claridad del sol, vi que todo era precioso. El otoño había llegado hacía días y los colores de la naturaleza eran hermosos. Los árboles y toda la vegetación iban desde el verde al marrón pasando también por los tonos naranjas, amarillos y rojos. Lo primero que hice solo levantarme fue bajar hacia la orilla del lago Superior. Por fin lo conocía. Cuando era pequeño, solía pasar largas horas estudiando la geografía de los atlas, pero cuando posaba mis ojos sobre la costa del lago Superior jamás hubiera pensando que algún día iba a estar allí. ¡Fue maravilloso! Era tan grande que sus aguas se fundían con el cielo en el horizonte. Era como mirar el mar o un océano de lo grande y extenso que era. Además, sus aguas eran gélidas. En cierta dirección, si el día estaba claro, se podían divisar porciones de tierra firme correspondientes a Wisconsin.

Orilla del lago Superior.
Vegetación del camping.
Aguas del lago Superior. Al fondo, Wisconsin.
El lago Superior (uno de los Grandes Lagos de América del Norte) tiene 82.000 km2, lo que lo convierte en el segundo mayor lago del mundo solamente por detrás del mar Caspio. Tal es su tamaño, que es más grande que cualquier comunidad autónoma española exceptuando Castilla y León y Andalucía. Su extensión territorial es comparable a la de Cataluña y Aragón juntas o también a la de Cataluña, Comunidad Valenciana, Región de Murcia y Baleares. Entre los países europeos es más grande, por ejemplo, que República Checa, Irlanda, Croacia, Eslovaquia, Holanda o Suiza. Además, reparte sus aguas entre tres estados (Minnesota, Wisconsin y Michigan) y hace de frontera natural entre Estados Unidos y Canadá.

A continuación, fuimos a visitar el Gooseberry Falls State Park, un parque nacional situado junto a la orilla del lago Superior. El río Gooseberry no es que sea muy largo e importante, pues mide menos de 40 km. de longitud, pero tiene unas cascadas muy bonitas y unos trails por los alrededores muy interesantes. Me quedé con las ganas de ponerme la ropa de correr y marcarme un buen kilometraje por los senderos pedregosos arriba y abajo que había por ahí. Y, aunque no pude ver osos, alces ni renos, sí pude ver un par de serpientes preciosas.

Río Gooseberry.
Río Gooseberry.
Cascadas del río Gooseberry.
Cascadas del río Gooseberry.
Vistas desde lo alto de las cascadas.
Naturaleza salvaje.
Por la tarde, cabe decir que hacía un frío y un viento espantosos, fuimos a visitar el Split Rock Lighthouse, un faro situado cerca de la población de Silver Bay. Fue construido allá por el año 1910 para guiar a los barcos que navegaban por el lago debido al alto números de naufragios que se habían producido en años anteriores y funcionó hasta finales de la década de 1960. Hoy día, aunque está fuera de servicio, es una interesante atracción turística en la zona del lago Superior. El sábado ya no hubo mucho más que hacer, pero todavía hubo tiempo y ganas para bajar otra vez a la orilla del lago para comer alguna cosilla.

Faro Split Rock.

Orilla y vegetación del lago.
Faro Split Rock.
Orilla.
La noche del sábado al domingo fue bastante fría y por la mañana nos despertamos a las 8 de la mañana con un mísero grado de temperatura en el termómetro. Tras un breve paseo por la orilla del lago de nuevo, recogimos los bártulos y para las doce del mediodía estábamos montados en el coche dirección a Duluth, ciudad en la que paramos para comer de nuevo otro sándwich de carne de bisonte y para visitar algunas cosas, pues me interesaba ver esa ciudad. Aunque estuvimos por un breve periodo de tiempo, hubo tiempo para ver los contrastes de la ciudad, la cual tiene edificios modernos al lado de edificios que parecen de los años 30, el Lift Bridge y el paseo marítimo de la ciudad.

¡2ºC un 13 de octubre!
Lift Bridge (aquí y abajo).

Una calle de Duluth, simplemente.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Un mes en Estados Unidos


Después de un mes en Estados Unidos, he conseguido habituarme a todo menos a sus horarios de comida. Ciertamente, se me hace muy difícil comer a las 11:00-12:00 de la mañana y cenar entre las 17:00 y las 18:00, pero en fin, vine dispuesto a absorber la cultura y tradiciones de este país y es lo que me toca. Igualmente, habituarse al clima no es fácil tampoco. Si bien ha habido días en que las temperaturas han descendido a 4ºC, también los ha habido a 30ºC, aunque son picos. Se nota que las temperaturas van bajando poco a poco, pero nunca sabes cómo vestirte. Igual sales una noche de fiesta, se está bien en la calle en manga corta y cuando sales de la discoteca, a las 2 de la mañana, estás a 5ºC y te hielas.



Aunque tengo ganas de que pase el calor sofocante que hace algunos días, porque es igual de húmedo que en Barcelona, tampoco tengo prisa por recibir el crudo invierno. El otro día ya nos comentaron que dejaban a los niños jugar en el patio del colegio hasta que la temperatura rebasaba los -24ºC, así que el frío polar terminará llegando. De eso no hay duda. Una maestra me comentó que en 1994 llegaron a -40ºC con una sensación térmica de -80ºC, aunque la temperatura normal suele rondar algunos días los -30ºC. Eso me deja mucho más tranquilo… No, sinceramente, me gustaría sentir ese frío extremo, aunque los minnesotanos con los que hablo me dicen que ya hablaremos en enero a ver si he cambiado de opinión. Ya solamente por orgullo tengo que aguantar.

Por lo que respecta a mi tarea docente, he sido asignado a segundo grado, el curso que yo quería: ni demasiado pequeños, ni demasiado grandes y son, por lo general, muy cariñosos y agradecidos. Debido a que tienen 7 y 8 años, a muchos les cuesta hablar el español, pero se esfuerzan por explicarte qué les gusta o qué han hecho el fin de semana, o la tarde anterior. A veces, no comprendes qué te dicen porque también suelen traducir literalmente, pero te lo cuentan disfrutando y sonriendo. Aparte, también me gusta esta edad porque aún conservan la inocencia propia de un niño: a uno de ellos le dije que había visto a Bigfoot por los bosques de alrededor de Duluth (una populosa ciudad al norte de Minnesota) y se quedó sorprendidísimo xD. Durante estas primeras semanas, ya tuve oportunidad de practicar un simulacro de emergencia. Desafortunadamente, se han producido muchos tiroteos en centros educativos de Estados Unidos, el último de ellos en diciembre de 2012 en una escuela de primaria de Connecticut. Por esta razón, son obligatorios una serie de simulacros cada cierto tiempo. Cuando fue anunciado por megafonía, rápidamente se bajaron las persianas, se apagaron las luces y se cerró la clase bajo llave al mismo tiempo que los niños, totalmente conscientes de ello y entrenados, corrían a esconderse contra las paredes, lejos de puertas y ventanas. El silencio fue absoluto, y mi primera reacción fue esconderme detrás de una mesa (en cambio, en el Call of Duty soy muy valiente). Además, desde fuera, alguien iba por los pasillos intentando abrir las puertas a la fuerza. Pese a ser un simulacro, había niños que se asustaban.

Durante mi tiempo de ocio, también he tenido la oportunidad de probar la fiesta en Minnesota, como comenté arriba. Si bien los horarios son muy distintos que en España (aquí todo se cierra a las dos de la mañana, en lugar de a las seis), la gente va igual de desfasada, pero te lo pasas divino de todas formas. Tras el cierre de todos los locales, hay un restaurante en St. Louis Park que abre las 24h, por lo que me pude comer una ensaladita y unos filetes de pavo con salsa de arándanos a ¡las 3 de la mañana! Sí, sí, nada de hamburguesas a un euro del McDonald’s… Y, por cierto, el local estaba a petar de gente.


Ensaladita y pavo a las 3 de la mañana.
También asistí a mi primer evento deportivo: un partido de beisbol entre los Minnesota Twins y Detroit Tigers. Los Tigers son líderes de la división, mientras que los Twins van penúltimos, así que es fácil imaginarse el desenlace del partido: ganó Detroit 4-2. El partido fue interesante y entretenido porque era la primera vez que veía un partido, pero resulta ser un deporte sumamente lento y con múltiples paradas. Como entiendo las reglas de este juego pero no el proceso del partido en sí, no sé cuán normal es anotar carreras (cada vez que un jugador logra pasar por todas las bases) o lograr un home-run, pero en este partido hubo dos home-run para los Twins y tres para los Tigers, así que todas las carreras (puntos) de ambos equipos fueron logradas por home-runs.


Target Field, Minneapolis.
Aunque los Twins comenzaron anotando una carrera en la segunda entrada (inning), los Tigers remontaron espectacularmente con tres home-runs casi consecutivos y se pusieron al final de la cuarta entrada con 1-4. El partido se mantendría con este resultado hasta la octava entrada, cuando los Twins se marcaron otro home-run. En la novena y última entrada no se anotaron más carreras y Minnesota murió.


Ver béisbol entretiene, pero más divertido es jugarlo. Ayer, después de clase, fuimos unos cuantos Amities a un parque con cancha de béisbol para jugar un partidito y es realmente entretenido y divertido. ¡Y, realmente, no se me da mal! Conseguí batear y mandar la pelota a Cuenca las dos veces que bateé :D





lunes, 9 de septiembre de 2013

Crónica de un excelente fin de semana anunciado



El fin de semana del 7 y 8 de septiembre fue apasionante. El sábado fui al lago Minnetonka a practicar wakeboard y el domingo al Mall of America, uno de los mayores centros comerciales del mundo.

Realmente, estoy aprovechando al máximo las oportunidades que me brinda este magnífico país porque dentro de poco vendrá el frío polar y será más difícil hacer cosas, aunque para eso existen las actividades y deportes de invierno. Así las cosas, intento hacer cosas nuevas cada día y de lunes a domingo porque mi horario de jornada completa de maestro (de 8:25 a 15:00) me lo permite.

El viernes, como crónica de un excelente fin de semana anunciado, nos reunimos todos en casa de Santiago para disfrutar de un partido de fútbol entre Costa Rica y Estados Unidos clasificatorio para el Mundial de 2014. La victoria de los ticos frente a los estadounidenses les deja muy cerca de la cita mundialista.


Cena de Amities en casa de Alexandra.
Costa Rica vs. Estados Unidos.
El sábado, después de una larga reunión con otros Amity repartidos por toda Minnesota, nos dirigimos directos al lago Minnetonka para practicar wakeboard, un deporte acuático que parece fácil, pero que no lo es. Es un deporte como el esquí acuático, pero en lugar de utilizar esquís se utiliza una tabla de snowboard. Tras muchos intentos, conseguí mantenerme en pie sobre la tabla por cinco segundos. Acto seguido, me empotré contra el agua.

Lancha para el wakeboard.
No es tan fácil como parece.
El Minnetonka es un precioso lago con unas vistas y paisajes magníficos situado al oeste de la ciudad de Minneapolis, no muy lejos de ella. Constituido por varios lagos de más reducido tamaño, nosotros estuvimos en la zona que pertenece a la localidad de Wayzata, de tan solamente tres mil habitantes. Tras intentar wakeboard, nadamos un rato en el agua, aunque estaba bastante fría, y a continuación fuimos a cenar un magnífico Hawaiian Chicken Wrap, un wrap de pollo con trozos de fresa, piña, naranja, coco, queso y pepinillo. Buenísimo, por cierto.



Lago Minnetonka (arriba y aquí).
El domingo, por su parte, fue día de compras y qué mejor lugar para hacerlo que en el Mall of America, el segundo centro comercial más grande de Estados Unidos. Situado en la localidad de Bloomington (83.000 habitantes), es tan grande que incluso cabe dentro un parque de atracciones con montaña rusa incluida. Dentro del centro comercial es fácil que te desorientes; por esta razón, está dividido en cuatro alas (norte, sur, este y oeste) y cada una de sus más de 500 tiendas, restaurantes y servicios tiene un sistema clasificatorio. Por ejemplo, una tienda con el código S3157 significa que está en el ala sur, planta 3, tienda 157. No obstante, aún así es difícil de saber adónde quieres ir.

Parque de atracciones en el Mall of America.
Solamente entrar, me volví loco. Es decir, reaccioné como el tío que se emociona en el anuncio de Heineken. Y es que soy como una mujer, me gusta ir de compras, disfruto al máximo. Sin embargo, en este centro tienes que ir con la cabeza fría, porque hay un montón de tiendas donde venden ropa que en España es muy cara, pero aquí está tirada de precio. Y además, las ves por todos lados: arriba, abajo, a la izquierda y a la derecha, a través de todo el montón de pasillos que hay, las escaleras que suben y bajan desde y hacia el cielo por todas las plantas, etc. Hay que intentar no despilfarrar el dinero de golpe; total, voy a estar aquí todo un año...  Para colmo, me crucé con varias tiendas de deportes con ropa de las grandes ligas de los Estados Unidos. Y es que a mí me encantan las camisetas de equipos de la NHL y de la MLB, las cuales son harto difíciles de conseguir en tiendas físicas de España. Mantuve la cabeza fría, pero no pude evitar comprarme la camiseta de los Minnesota Wild con el dorsal de Zach Parise, su jugador franquicia, a la espalda.

Para acabar, anunciar que el fin de semana del 5 y 6 de octubre iré a un camping al parque natural de Gooseberry Falls State Park, en el norte de Minnesota, así que supongo que hará un frío de bastantes narices. Pero tengo muchas ganas de ver ciervos, renos y alces en libertad (¿y por qué no osos?) en libertad.